La crisis dispara el número de usuarios de comedores públicos
El Ayuntamiento de Málaga se ha visto obligado a aumentar el dinero que destina a la elaboración de comidas para personas necesitadas ante el aumento de la demanda de este servicio, que se ha disparado en los últimos meses producto de la situación de crisis económica que lleva a muchas persona a la exclusión social, según la información aportada ayer por la concejala de Bienestar Social, Mariví Romero.
En los últimos meses el centro de acogida municipal y el centro de mayores han pasado de atender a unas 160 personas diarias a ayudar a 245 personas, a las que dan tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena, con un coste para el Ayuntamiento de 8 euros por persona.
Compromiso. Ello ha obligado al Ayuntamiento a aumentar por segunda vez la dotación económica para atender esta demanda. Hubo un primer aumento de 50.000 euros fijado en el presupuesto para este año y ayer se aumentó esta dotación en 91.472 euros más por decisión de la junta de gobierno.
Ello supone que de momento el Ayuntamiento va a destinar 510.284 euros al servicio de comidas para personas en situación de exclusión social. No obstante, la concejala Mariví Romero señaló ayer que tiene el compromiso del alcalde de aumentar la partida económica para este fin "si fuese necesario y la situación social lo requiriese". El trabajo de la elaboración y entrega de comidas a los necesitados está encomendado a la empresa GDA del grupo Unicaja, que ayer vio ampliado su contrato hasta finales de este año.
La junta de gobierno local aprobó ayer también la firma de un convenio de colaboración con la organización no gubernamental Accem para financiar 15 plazas para mujeres inmigrantes con hijos.
El citado convenio, en el que el Consistorio aporta 36.000 euros, dará cobertura a las necesidades básicas de mujeres con o sin hijos, y además facilitará su proceso de integración sociolaboral mediante una atención social, partiendo de la promoción y desarrollo de sus propios recursos y capacidades personales.
De esta manera el número de plazas para acoger a personas sin hogar se incrementa hasta las 228, de las que el Ayuntamiento dispone directamente de 100 y el resto se financian por medio de diferentes entidades como Cáritas o San Juan de Dios.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Los Ángeles Malagueños de la Noche,

Un bocadillo caído del cielo
Cuando Felisa Castro visitó Italia vio la luz. Y no fue en alguna de las muchas iglesias que conoció, sino en la estación de autobuses de Milán. Allí, un grupo de voluntarios ofrecía bocadillos a todas las personas que lo necesitaban, ’sin techo’ a los que también daban algo de calor con un café. «Yo creo mucho en los ángeles, y ver a esas personas ayudando a los demás fue como un mensaje de mis propios custodios, así que cuando volví a Málaga decidí que ya era hora de aportar algo a los que no habían tenido la misma suerte que yo», dice. Así surgió la asociación Los Ángeles Malagueños de la Noche, a la que pronto se unieron otras personas que querían aportar su granito de arena.
En el Pasillo de Santo Domingo, junto al río Guadalmedina y en pleno barrio de La Trinidad, todavía no son las ocho de la noche pero ya se agolpan junto a la caseta de Los Ángeles de la Noche decenas de indigentes que aguardan su turno para coger su cena: un bocadillo, una bebida caliente -que puede ser café, colacao o caldo de puchero- y un yogur o fruta. Al otro lado, en una pequeña caseta prefabricada se afanan en terminar los últimos bocadillos una decena de voluntarios que llevan desde las seis y media de la tarde preparando las bolsas de comida.
Efecto llamada
«Cada vez vienen más personas; empezamos dando tres bocadillos y buscando a las personas que dormían en la calle y ahora que nos conocen vienen más de 270 necesitados cada noche, de lunes a domingo, porque ellos tienen hambre todos los días de la semana», dice Felisa, quien indica que la iniciativa ha tenido un efecto llamada y que los mismos ’sin techo’ se van pasando la dirección unos a otros.
En la cola, todas son palabras de agradecimiento. «Es bonito que estas personas te ayuden sin pedir nada a cambio», indica María. Esta mujer se ha visto en la calle, sin trabajo y sin dinero por un difícil proceso de divorcio. La mayoría de las personas que acuden también son usuarios de otros recursos, como el Centro de Acogida Municipal. Algunos explican que vienen aquí porque el centro de la calle Donoso Cortés está saturado y les dicen que no les aceptan. Otros porque, al contrario del Centro de Acogida, no se les pregunta nada ni hay exigencias. «En el Centro de Acogida tienes que hablar con trabajadores sociales, cumplir unos horarios, ir por la mañana para pedir turno para la comida...», señala otro usuario, que admite que es mucho más cómodo acudir a por la cena en el Pasillo de Santo Domingo.
«Nosotros no hacemos preguntas. Tenemos lo que buscamos: muchos tienen problemas de adicciones, no sabemos si son delincuentes, hay nacionales y extranjeros, pero lo único que les preguntamos es si son musulmanes, para no darles cerdo, y si quieren sopa o café», señala Felisa. El Banco de Alimentos Bancosol es el que facilita la mayor parte de la comida, aunque la asociación también cuenta donaciones particulares. «Aunque nunca aceptamos dinero, sólo comida», dice Felisa. Actualmente hay 35 voluntarios. Una treintena de ángeles que vela por los desfavorecidos.
En el Pasillo de Santo Domingo, junto al río Guadalmedina y en pleno barrio de La Trinidad, todavía no son las ocho de la noche pero ya se agolpan junto a la caseta de Los Ángeles de la Noche decenas de indigentes que aguardan su turno para coger su cena: un bocadillo, una bebida caliente -que puede ser café, colacao o caldo de puchero- y un yogur o fruta. Al otro lado, en una pequeña caseta prefabricada se afanan en terminar los últimos bocadillos una decena de voluntarios que llevan desde las seis y media de la tarde preparando las bolsas de comida.
Efecto llamada
«Cada vez vienen más personas; empezamos dando tres bocadillos y buscando a las personas que dormían en la calle y ahora que nos conocen vienen más de 270 necesitados cada noche, de lunes a domingo, porque ellos tienen hambre todos los días de la semana», dice Felisa, quien indica que la iniciativa ha tenido un efecto llamada y que los mismos ’sin techo’ se van pasando la dirección unos a otros.
En la cola, todas son palabras de agradecimiento. «Es bonito que estas personas te ayuden sin pedir nada a cambio», indica María. Esta mujer se ha visto en la calle, sin trabajo y sin dinero por un difícil proceso de divorcio. La mayoría de las personas que acuden también son usuarios de otros recursos, como el Centro de Acogida Municipal. Algunos explican que vienen aquí porque el centro de la calle Donoso Cortés está saturado y les dicen que no les aceptan. Otros porque, al contrario del Centro de Acogida, no se les pregunta nada ni hay exigencias. «En el Centro de Acogida tienes que hablar con trabajadores sociales, cumplir unos horarios, ir por la mañana para pedir turno para la comida...», señala otro usuario, que admite que es mucho más cómodo acudir a por la cena en el Pasillo de Santo Domingo.
«Nosotros no hacemos preguntas. Tenemos lo que buscamos: muchos tienen problemas de adicciones, no sabemos si son delincuentes, hay nacionales y extranjeros, pero lo único que les preguntamos es si son musulmanes, para no darles cerdo, y si quieren sopa o café», señala Felisa. El Banco de Alimentos Bancosol es el que facilita la mayor parte de la comida, aunque la asociación también cuenta donaciones particulares. «Aunque nunca aceptamos dinero, sólo comida», dice Felisa. Actualmente hay 35 voluntarios. Una treintena de ángeles que vela por los desfavorecidos.
GRANADA Recursos
Cama, ropa, almuerzo y ducha...
El mapa de los circuitos sociales de la ciudad para combatir las necesidades más básicas y urgentes, cada vez está más colapsado. Y al mismo tiempo aumenta el número de usuarios que acuden en busca una ayuda del tipo que sea.
Los comedores de San Juan de Dios y Regina Mundi que ofrecen comidas gratuitas han duplicado el número de comensales. Y entre ellos, acuden personas que hasta hace pocos meses disponían de un trabajo. Ahora no tienen ni para comer.
Lo mismo ocurre en el comedor de Edicoma que ofrece cenas en la calle Colegios o el servicio que presta la oenegé Calor y Café, que además de facilitar meriendas, permite a sus usuarios asearse, cambiarse de ropa o guardar las mochilas o bolsas que arrastran de un sitio para otro de la ciudad buscando un sitio donde dormir o comer a diario.
Desde el Ayuntamiento apuntan que son las organizaciones religiosas las que más se están volcando en dar cobertura a las necesidades sociales del momento.
Cáritas con su red de parroquias repartidas por la ciudad, Chana, Zaidín y Zona Norte atiende todo tipo de demandas. «Desde gente que nos pide ropa a los que solicitan comida o ayudas económicas o los que piden una cama en un albergue», dice la trabajadora social, Remedios García.
La demanda para el pago de alquileres la está cubriendo el Ayuntamiento, aunque llega hasta donde puede, y no siempre se puede alcanzar lo que realmente haría falta. En Casería de Montijo, sigue encerrado en la parroquia del barrio Santiago Cortés. Si nada lo remedia, el banco le embargará su piso por impago. Él, su mujer y sus hijos, le han puesto cara a este desfalco del capitalismo que está dejando en la cuneta a miles de ciudadanos, inmigrantes incluidos.
Cáritas cerró el año 2007 con un 50% más de demandantes de algún tipo de ayuda. Y por aquel entonces, la crisis sólo había empezado a asomar sus dientes. Ahora ha pegado el bocado y no se sabe aún hasta cuándo seguirá mordiendo.
En el circuito de ayudas sociales, la red de oenegés y servicios sociales también ofrecen sitios donde tomar una ducha, también estos centros están saturados, tanto el de la calle Colegios, como el de la calle Aranda. Y si faltaba algo, una asociación religiosa de Loja también ayuda, como una banca ética, a dar créditos para montar negocios que den trabajo. La condición: ser pobre.
El mapa de los circuitos sociales de la ciudad para combatir las necesidades más básicas y urgentes, cada vez está más colapsado. Y al mismo tiempo aumenta el número de usuarios que acuden en busca una ayuda del tipo que sea.
Los comedores de San Juan de Dios y Regina Mundi que ofrecen comidas gratuitas han duplicado el número de comensales. Y entre ellos, acuden personas que hasta hace pocos meses disponían de un trabajo. Ahora no tienen ni para comer.
Lo mismo ocurre en el comedor de Edicoma que ofrece cenas en la calle Colegios o el servicio que presta la oenegé Calor y Café, que además de facilitar meriendas, permite a sus usuarios asearse, cambiarse de ropa o guardar las mochilas o bolsas que arrastran de un sitio para otro de la ciudad buscando un sitio donde dormir o comer a diario.
Desde el Ayuntamiento apuntan que son las organizaciones religiosas las que más se están volcando en dar cobertura a las necesidades sociales del momento.
Cáritas con su red de parroquias repartidas por la ciudad, Chana, Zaidín y Zona Norte atiende todo tipo de demandas. «Desde gente que nos pide ropa a los que solicitan comida o ayudas económicas o los que piden una cama en un albergue», dice la trabajadora social, Remedios García.
La demanda para el pago de alquileres la está cubriendo el Ayuntamiento, aunque llega hasta donde puede, y no siempre se puede alcanzar lo que realmente haría falta. En Casería de Montijo, sigue encerrado en la parroquia del barrio Santiago Cortés. Si nada lo remedia, el banco le embargará su piso por impago. Él, su mujer y sus hijos, le han puesto cara a este desfalco del capitalismo que está dejando en la cuneta a miles de ciudadanos, inmigrantes incluidos.
Cáritas cerró el año 2007 con un 50% más de demandantes de algún tipo de ayuda. Y por aquel entonces, la crisis sólo había empezado a asomar sus dientes. Ahora ha pegado el bocado y no se sabe aún hasta cuándo seguirá mordiendo.
En el circuito de ayudas sociales, la red de oenegés y servicios sociales también ofrecen sitios donde tomar una ducha, también estos centros están saturados, tanto el de la calle Colegios, como el de la calle Aranda. Y si faltaba algo, una asociación religiosa de Loja también ayuda, como una banca ética, a dar créditos para montar negocios que den trabajo. La condición: ser pobre.
ALMERIA Alberge municipal
Negocian con hoteles el realojo de los ’sin techo’ del Centro de Acogida
El Ayuntamiento está gestionando con diversos establecimientos hosteleros un protocolo de alojamiento temporal de transeúntes durante los meses en los que el Centro Municipal de Acogida esté en obras. El área de Atención Social está estudiando también la posibilidad de instalar algún tipo de local prefabricado que pueda cumplir las funciones de alojamiento de este centro, cuyo comedor sí va a permanecer abierto durante todo el proceso de rehabilitación, que se prolongará durante el verano.
Son los planes que baraja la concejal responsable Rosario Soto, quien asegura haber dado cuenta de ellos a la edil del PSOE, Inés Plaza, quien ayer expresó su temor de que los más de 40 usuarios pudieran quedarse en la calle, por lo que solicitó en rueda de prensa su realojo. Soto ha animado a la concejal socialista a que, además de "ejercitar su memoria", también "reclame de la Junta de Andalucía un mayor nivel de implicación en la resolución de una situación que entra de lleno en el capítulo de competencias de la administración autonómica".
Plaza denunció, por otro lado, la falta de infraestructuras y personal de los centros sociales y guarderías dependientes del Ayuntamiento, en los que ha detectado, además, barreras arquitectónicas como la cuesta del nuevo Centro de Los Ángeles.
El Ayuntamiento está gestionando con diversos establecimientos hosteleros un protocolo de alojamiento temporal de transeúntes durante los meses en los que el Centro Municipal de Acogida esté en obras. El área de Atención Social está estudiando también la posibilidad de instalar algún tipo de local prefabricado que pueda cumplir las funciones de alojamiento de este centro, cuyo comedor sí va a permanecer abierto durante todo el proceso de rehabilitación, que se prolongará durante el verano.
Son los planes que baraja la concejal responsable Rosario Soto, quien asegura haber dado cuenta de ellos a la edil del PSOE, Inés Plaza, quien ayer expresó su temor de que los más de 40 usuarios pudieran quedarse en la calle, por lo que solicitó en rueda de prensa su realojo. Soto ha animado a la concejal socialista a que, además de "ejercitar su memoria", también "reclame de la Junta de Andalucía un mayor nivel de implicación en la resolución de una situación que entra de lleno en el capítulo de competencias de la administración autonómica".
Plaza denunció, por otro lado, la falta de infraestructuras y personal de los centros sociales y guarderías dependientes del Ayuntamiento, en los que ha detectado, además, barreras arquitectónicas como la cuesta del nuevo Centro de Los Ángeles.
Jerez de la frontera (Comedor social)

Mucho más que un comedor
Desde las 12.30 del mediodía las estrechas y angostas calles próximas a la plaza Ponce de León empiezan a ser transitadas por gente sin recursos y algunos sin hogar que acude al comedor de ’El Salvador’ para alimentarse de las ollas repletas de generosidad que las Hijas de la Caridad preparan a diario para estas personas.
Mientras unas encienden los fogones y preparan los dos platos y el postre que regalan cada día, otras ponen los manteles de cuadros y sacan las bandejas de aluminio donde sirven la comida. Ésta llega al comedor por tres vías diferentes. La primera de ellas es la ayuda que reciben por parte del ministerio de Medio Ambiente mediante un programa de alimentos que llevan a cabo para este tipo de organizaciones; otra vía es la donación desinteresada que hacen muchas empresas, para las que el comedor dispone de un camión que se traslada hasta éstas para recoger aquello que quieran aportar; y por último, el mecanismo más frecuente y por el que reciben el mayor número de alimentos, es el donativo de las personas particulares que se acercan a diario hasta ’El Salvador’ a llevar comida, bien que la compran para colaborar o bien que les ha sobrado de algún evento determinado. Y todo ello para que unos 80 transeúntes, que son los que se acercan a ’El Salvador’ cada día, tengan algo que llevarse a la boca. "Los alimentos que más se solicitan y reparten son el pan y la leche. En ésta gastamos 4.000 euros al mes", asegura Antonio Guillén, educador social del comedor. Además, algunas de las personas necesitadas que acuden para almorzar, llevan consigo una fiambrera que llenan de comida para cenar, pues el único sitio al que pueden acudir por la noche es el albergue municipal. El problema es que éste tan sólo tiene capacidad para 25 personas y que, además sólo acoge a las personas que acuden a él durante un máximo de tres días seguidos.
Tras una pequeña puerta contigua al comedor con un cartel grande que pone ’ropero’, las Hijas de la Caridad guardan la ropa , la mayor parte de mujer, que reciben de donaciones particulares y que los necesitados reciben, sin necesidad de control, a medida que la van necesitando. El perfil medio de la persona que acude al comedor diariamente es el de un hombre que oscila entre los 35 y 40 años, desempleado y que, si cobra alguna pensión, ésta no supera los 300 euros mensuales.
Pero a ’El Salvador’ no sólo acuden estas personas. Cada vez son más las familias jerezanas que van a pedir ayuda al comedor social. Allí los recibe Guillén, el único educador que hay para atender a las 153 familias que actualmente se encuentran registradas en la base de datos de la institución. Guillén le da una cartilla a cada familia según el número de miembros que éstas poseen y en ella se van anotando las raciones que cada familia recoge. Al contrario de lo que se puede pensar, el perfil de la familia que acude a pedir ayuda a ’El Salvador’ es el de núcleos familiares alejados de los conocidos como grupos de exclusión y que van allí porque son víctimas de la situación económica actual. Todas ellas van buscando principalmente comida pero a raíz de esto, desde el departamento de educación social, se hace un seguimiento y una orientación del caso en cuestión. A veces, la familia es derivada a otros servicios más adecuados para que trabajen a fondo su situación.
Pero ’El Salvador’ no sólo cumple su función de comedor social sino que, además, cuenta con un centro de día situado en la primera planta del edificio donde se trabaja la promoción de la persona y se intenta paliar el déficit social, familiar y educativo del necesitado. Éste acude al centro en calidad de seminternado para realizar diversos talleres por la mañana y recibir apoyo del educador social respecto a temas laborales, de vivienda, personales, etc. Además, dentro de este servicio también se incluye la comida y la cena de estas personas que van entrando al centro en función de las plazas libres que van quedando.
"A nivel de transmisión de valores y promoción integral de la persona, es el único centro de estas características que existe en Jerez", asegura Guillén. Y, a su vez, la ciudad está muy agradecida con esta labor que las Hijas de la Caridad realizan, por eso en el año 2003 recibieron el premio Ciudad de Jerez a la solidaridad reconociendo y valorando así un trabajo con las puertas abiertas durante los 365 días del año y en el que siempre han primado las virtudes propias de su espíritu: humildad, sencillez y caridad.
Mientras unas encienden los fogones y preparan los dos platos y el postre que regalan cada día, otras ponen los manteles de cuadros y sacan las bandejas de aluminio donde sirven la comida. Ésta llega al comedor por tres vías diferentes. La primera de ellas es la ayuda que reciben por parte del ministerio de Medio Ambiente mediante un programa de alimentos que llevan a cabo para este tipo de organizaciones; otra vía es la donación desinteresada que hacen muchas empresas, para las que el comedor dispone de un camión que se traslada hasta éstas para recoger aquello que quieran aportar; y por último, el mecanismo más frecuente y por el que reciben el mayor número de alimentos, es el donativo de las personas particulares que se acercan a diario hasta ’El Salvador’ a llevar comida, bien que la compran para colaborar o bien que les ha sobrado de algún evento determinado. Y todo ello para que unos 80 transeúntes, que son los que se acercan a ’El Salvador’ cada día, tengan algo que llevarse a la boca. "Los alimentos que más se solicitan y reparten son el pan y la leche. En ésta gastamos 4.000 euros al mes", asegura Antonio Guillén, educador social del comedor. Además, algunas de las personas necesitadas que acuden para almorzar, llevan consigo una fiambrera que llenan de comida para cenar, pues el único sitio al que pueden acudir por la noche es el albergue municipal. El problema es que éste tan sólo tiene capacidad para 25 personas y que, además sólo acoge a las personas que acuden a él durante un máximo de tres días seguidos.
Tras una pequeña puerta contigua al comedor con un cartel grande que pone ’ropero’, las Hijas de la Caridad guardan la ropa , la mayor parte de mujer, que reciben de donaciones particulares y que los necesitados reciben, sin necesidad de control, a medida que la van necesitando. El perfil medio de la persona que acude al comedor diariamente es el de un hombre que oscila entre los 35 y 40 años, desempleado y que, si cobra alguna pensión, ésta no supera los 300 euros mensuales.
Pero a ’El Salvador’ no sólo acuden estas personas. Cada vez son más las familias jerezanas que van a pedir ayuda al comedor social. Allí los recibe Guillén, el único educador que hay para atender a las 153 familias que actualmente se encuentran registradas en la base de datos de la institución. Guillén le da una cartilla a cada familia según el número de miembros que éstas poseen y en ella se van anotando las raciones que cada familia recoge. Al contrario de lo que se puede pensar, el perfil de la familia que acude a pedir ayuda a ’El Salvador’ es el de núcleos familiares alejados de los conocidos como grupos de exclusión y que van allí porque son víctimas de la situación económica actual. Todas ellas van buscando principalmente comida pero a raíz de esto, desde el departamento de educación social, se hace un seguimiento y una orientación del caso en cuestión. A veces, la familia es derivada a otros servicios más adecuados para que trabajen a fondo su situación.
Pero ’El Salvador’ no sólo cumple su función de comedor social sino que, además, cuenta con un centro de día situado en la primera planta del edificio donde se trabaja la promoción de la persona y se intenta paliar el déficit social, familiar y educativo del necesitado. Éste acude al centro en calidad de seminternado para realizar diversos talleres por la mañana y recibir apoyo del educador social respecto a temas laborales, de vivienda, personales, etc. Además, dentro de este servicio también se incluye la comida y la cena de estas personas que van entrando al centro en función de las plazas libres que van quedando.
"A nivel de transmisión de valores y promoción integral de la persona, es el único centro de estas características que existe en Jerez", asegura Guillén. Y, a su vez, la ciudad está muy agradecida con esta labor que las Hijas de la Caridad realizan, por eso en el año 2003 recibieron el premio Ciudad de Jerez a la solidaridad reconociendo y valorando así un trabajo con las puertas abiertas durante los 365 días del año y en el que siempre han primado las virtudes propias de su espíritu: humildad, sencillez y caridad.
CADIZ Comedores sociales

Casi 200 personas acuden a diario a los comedores sociales de Cádiz
El primero de ellos suele atender cada día una media de 60 personas para la cena, mientras que el segundo, que ofrece un almuerzo, acoge alrededor de 140 personas.
En el caso del comedor de María Arteaga, de las 140 personas 66 pertenecen a 15 familias que están bajo el umbral de la pobreza y no disponen de recursos suficientes para alimentos.
Y es que según los datos elaborados por la asociación Pro Derechos Humanos un total de 8.567 gaditanos están en situación de pobreza absoluta, es decir, su renta está entre 0 y 265 euros. Además, los comedores ofrecen un servicio de ropa.
Y es que según los datos elaborados por la asociación Pro Derechos Humanos un total de 8.567 gaditanos están en situación de pobreza absoluta, es decir, su renta está entre 0 y 265 euros. Además, los comedores ofrecen un servicio de ropa.
Por otra parte, los indigentes se pueden duchar en el centro situado en el Campo del Sur, pero antes deben recoger el vale en el comedor Virgen de Valvanuz y después por el de María Arteaga donde se les provee de gel y toalla.
Cuando llega la noche, el albergue municipal es una de las opciones con las que cuentan las personas sin hogar para dormir. Sin embargo, la negativa de la mayoría a cumplir las normas mínimas hace que muchos prefieran la playa en verano o un cajero automático para pasar sus horas de sueño.
Cuando llega la noche, el albergue municipal es una de las opciones con las que cuentan las personas sin hogar para dormir. Sin embargo, la negativa de la mayoría a cumplir las normas mínimas hace que muchos prefieran la playa en verano o un cajero automático para pasar sus horas de sueño.
Ya sean de iniciativa pública o privada, los albergues establecen unos requisitos mínimos como ducharse, no entrar con bebidas alcohólicas o registrarse antes de las diez de la noche, que no todos los ’sin techo’ están dispuestos a aceptar.
Uno de los principales problemas que presentan estos lugares es el número limitado de días en el que pueden permanecer, ya que el promedio de estancia en el albergue municipal es de tres días. Esto provoca que sea casi imposible que con este periodo limitado consigan el arraigo y la creación de vínculo necesarios para que consigan salir de su situación de exclusión social.
Las personas sin hogar en la capital cuentan además con el centro de día Luz y Sal que provisionalmente se encuentra en la calle Hospital de Mujeres y que ofrece un servicio de orientación para iniciar un proceso de recuperación.
Uno de los principales problemas que presentan estos lugares es el número limitado de días en el que pueden permanecer, ya que el promedio de estancia en el albergue municipal es de tres días. Esto provoca que sea casi imposible que con este periodo limitado consigan el arraigo y la creación de vínculo necesarios para que consigan salir de su situación de exclusión social.
Las personas sin hogar en la capital cuentan además con el centro de día Luz y Sal que provisionalmente se encuentra en la calle Hospital de Mujeres y que ofrece un servicio de orientación para iniciar un proceso de recuperación.
Los ’sin techo’ en la capital rondan el millar aunque la cifra se ve aumentada o disminuida dependiendo de las épocas del año. Por ejemplo, en Carnaval los que acuden al comedor de María Arteaga son muchos más de los que acuden durante el año llegando a las 200 personas cada día.
CADIZ Alberge municipal
Albergue de Personas Sin Techo
CENTRO DE ACOGIDA MUNICIPAL
DESCRIPCIÓN
Tienen como finalidad prestar alojamiento a transeúntes sin medios económicos, y a otras personas marginadas, procurando su inserción personal y social.
DIRIGIDO A
A transeúntes sin medios económicos y otras personas marginadas.
GESTOR
Centro de Acogida Municipal Portería de Capuchinos, 23-25 11002 Cádiz Tlfno y fax: 956 80 72 87 Horario: Abierto todos los días de 9 a 13 h y de 18 a 21 h.
Características del servicio: - Alojamiento temporal - Alimentación (desayuno, merienda y cena) - Servicio de información, valoración y asesoramiento - Servicio de higiene (duchas y ropero)
NORMATIVAS
Reglamento de Régimen Interior del Centro de Acogida Municipal, actualizado a 14 de Diciembre del 2003. - Convenio de Cooperación para la gestión de Centro de Acogida Municipal.
PAGO
Es gratuito
PUEDE REALIZARSE EL TRÁMITE MEDIANTE:Presencial
© Excmo. Ayuntamiento de Cádiz Plaza de San Juan de Dios, s/n. 11005 - Cádiz.
CENTRO DE ACOGIDA MUNICIPAL
DESCRIPCIÓN
Tienen como finalidad prestar alojamiento a transeúntes sin medios económicos, y a otras personas marginadas, procurando su inserción personal y social.
DIRIGIDO A
A transeúntes sin medios económicos y otras personas marginadas.
GESTOR
Centro de Acogida Municipal Portería de Capuchinos, 23-25 11002 Cádiz Tlfno y fax: 956 80 72 87 Horario: Abierto todos los días de 9 a 13 h y de 18 a 21 h.
Características del servicio: - Alojamiento temporal - Alimentación (desayuno, merienda y cena) - Servicio de información, valoración y asesoramiento - Servicio de higiene (duchas y ropero)
NORMATIVAS
Reglamento de Régimen Interior del Centro de Acogida Municipal, actualizado a 14 de Diciembre del 2003. - Convenio de Cooperación para la gestión de Centro de Acogida Municipal.
PAGO
Es gratuito
PUEDE REALIZARSE EL TRÁMITE MEDIANTE:Presencial
© Excmo. Ayuntamiento de Cádiz Plaza de San Juan de Dios, s/n. 11005 - Cádiz.
Un nuevo recurso en Cadiz

Con vistas a ampliar su labor solidaria y educativa, las Hijas de la Caridad tienen en marcha un proyecto, en colaboración con Cáritas, para construir un Centro de Día para indigentes en la planta baja del edificio Pío XII, el que está al lado de la catedral. Al tratarse de estancias totalmente independientes, con entrada por distintas calles, esta nueva actividad, «no interferirá en la buena marcha del colegio San Martín, que continuará como hasta ahora educando en valores, bajo la titularidad de las Hijas de la Caridad y con el respaldo de sus fundadoras, Concepcionistas, que afrontan la celebración de su 150 aniversario con nuevos proyectos e ilusiones renovadas», explicó a LA VOZ, Encarnación Orozco, la secretaria de la Asociación Seglar de la Inmaculada Concepción, denominadas Concepcionistas.
El Centro de Día para indigentes, que se denominará Luz y Sal, tiene su fundamento en la reeducación de los sin techo con vistas a ofrecerles vías para su integración en la sociedad. «Un programa de cursos y talleres impartido por personal voluntario de Cáritas, en donde destacan los psicólogos y los trabajadores sociales, que se iniciará en la sede de Cáritas, en la calle Sagasta, hasta que la planta baja del edificio de Pío XII sea acondicionado», explicó Orozco.
El Centro de Día para indigentes, que se denominará Luz y Sal, tiene su fundamento en la reeducación de los sin techo con vistas a ofrecerles vías para su integración en la sociedad. «Un programa de cursos y talleres impartido por personal voluntario de Cáritas, en donde destacan los psicólogos y los trabajadores sociales, que se iniciará en la sede de Cáritas, en la calle Sagasta, hasta que la planta baja del edificio de Pío XII sea acondicionado», explicó Orozco.
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